Story
Hacia un mundo en el que todos puedan sonreír
Los jardines de Kazuyuki Ishihara van siempre acompañados de unas palabras. A «MOROTO no IE», presentado en el Chelsea Flower Show de 2024, le dedicó estas: «Cuando uno es feliz, su familia también lo es. Cuando la familia es feliz, lo es la ciudad y, después, el país. Quizá, si hay más flores, desaparezcan también los conflictos. Por un mundo en el que todos puedan sonreír».
Al año siguiente, en 2025, «Cha No Niwa – Japanese Tea Garden» nació del recuerdo de su Nagasaki natal. A Nagasaki, donde la bomba atómica lo destruyó todo en 1945, la naturaleza acabó por volver. La naturaleza puede revivir y ser de nuevo hermosa: el jardín que expresaba esa esperanza recibió a la vez, además de la medalla de oro, el RHS Chelsea Garden of the Year, máxima distinción para los jardines participantes, y el RHS People’s Choice, que se decide por votación del público. En el Reino Unido, una de las grandes potencias mundiales de la jardinería, se reconoció así la belleza del jardín japonés.
Sus temas nacen siempre de la vida cotidiana. «Garage Garden» (2016), que convirtió un lugar destinado solo a guardar el coche en un espacio para pasar el tiempo con las plantas. «Green Switch» (2019), donde se contempla el verde a través del cristal mientras uno se ducha. En «Tokonoma Garden – Sanumaya no Niwa» (2026) propuso para nuestro tiempo, en forma de jardín, la vida en torno al tokonoma, donde se reunía la familia y acudían los vecinos. Incluso en un espacio pequeño, basta un poco de ingenio para que el ánimo respire: es lo que enseñan los jardines de Ishihara.
En Mihara, en su Nagasaki natal, sigue construyendo el Jardín Mihara, abierto al público, que saca partido de la ladera. Reúne dos jardines, uno japonés y otro occidental, con restaurante, café, una galería de fukei bonsai y hasta un corral de cabras: un jardín que no deja de evolucionar. Ha despertado además el interés de la ciudad de Nagasaki como caso modelo de aprovechamiento de los terrenos en pendiente.
En 2026 acudió a Chelsea dispuesto a que fuera su «último desafío» y obtuvo la medalla de plata dorada, con lo que alcanzó 18 premios consecutivos en 22 años. La filosofía y las técnicas que ha cultivado se transmiten ahora a «Team Ishihara», con su hijo, Jun Ishihara, al frente. Su lema no cambia: «Jardines que nunca se terminan, para todos. Ciudades que alegren el corazón gracias a jardines sostenibles. Que las flores y el verde hagan de Japón el país más bello del mundo».